Cuestiones

Reformemos Wall Street

Wall Street ya no puede seguir siendo un tahúr desbocado, apostando billones de dólares en instrumentos financieros riesgosos mientras que la cuenta de su rescate la paga el pueblo.

Es hora de dividir las grandes instituciones financieras del país. Las seis corporaciones de finanzas más grandes de este país hoy poseen bienes que equivalen al 60 por ciento del producto interno bruto de la nación. Estos seis bancos emiten más de dos tercios de todas las tarjetas de crédito y más del 35 por ciento de todas las hipotecas. Ellos controlan 95 por ciento de todos los derivados especulativos y 40 por ciento de todos los depósitos bancarios en Estados Unidos.

Tenemos que fraccionar las instituciones financieras que son demasiado grandes para fallar. Esas corporaciones recibieron un rescate de $700 mil millones por parte del contribuyente estadounidense, y más de $16 billones en préstamos de la Reserva Federal, virtualmente libres de intereses. A pesar de eso, las instituciones de finanzas ganaron más de $152 mil millones en 2014 —el año más lucrativo en su historia, y tres de las cuatro instituciones financieras más poderosas del país hoy son 80 por ciento más grandes de lo que fueron antes que nos impusieran su rescate.

Nuestro sistema bancario debe ser parte de una productiva economía que genere empleos. La Reserva Federal, la entidad gubernamental que funge como el motor de la industria bancaria, debe eliminar sus conflictos de interés, proveer una supervisión más estricta e insistir en que todo banco que ella apoye trabaje para la economía en una forma que fructífera para todos, no sólo para unos cuantos.

Si un banco es demasiado grande para fallar, entonces es demasiado grande para existir. Estas instituciones han adquirido demasiado poder económico y político, poniendo en peligro nuestra economía y nuestro proceso político.

ACCIONES CLAVE

  1. Gestó la ley “Demasiado Grande para Fallar, Demasiado Grande para Existir” (Too Big to Fail, Too Big to Exist Act), que fragmentaría los grandes bancos y prohibiría el acceso de instituciones “demasiado grandes para quebrar” a las facilidades de descuentos y al uso de depósitos asegurados en sus actividades riesgosas.
  2. Lideró la lucha en 1999 contra la revocación de las regulaciones Glass-Steagall, las cuales prevenían que los bancos (en especial los “demasiado grandes para quebrar”) apostaran con el dinero de sus clientes; es co-patrocinador de la propuesta de ley entre Elizabeth Warren y John McCain para reinstaurar estas regulaciones.
  3. Ha propuesto un impuesto en transacciones financieras que disminuiría la incidencia riesgosa y contraproducente de las negociaciones de alta velocidad y otras formas de especulación financiera; los ingresos serían destinados a programas de educación superior gratuita.
  4. Co-patrocinador del proyecto de ley de la Sen. Tammy Baldwin para acabar las prácticas en Wall Street de pagar grandes incentivos a ejecutivos bancarios que asumen puestos de alto nivel en el gobierno.
  5. Apoya limitar la tasa de interés de las tarjetas de crédito a 15 por ciento.
  6. Gestó una enmienda que solicitó la auditoría de la Reserva Federal. Dicha auditoría encontró que se había gastado mucho más de lo previamente anunciado durante el rescate de Wall Street, y que fondos considerables fueron gastados en rescatar corporaciones extranjeras.
  7. Advirtió sobre los riesgos de la desregulación ocho años antes de la crisis financiera de 2008.
  8. Ha propuesto limitar la capacidad de enriquecimiento de banqueros por medio de rescates pagados con fondos de contribuyentes.