Cuestiones

Una política migratoria compasiva y justa

ANTECEDENTES

Somos un país de inmigrantes. Tengo el orgullo de ser el hijo de un inmigrante. Mi padre vino a este país de Polonia sin un quinto en su bolsillo. Su historia, mi historia, nuestra historia, es la historia de Estados Unidos: familias trabajadoras que vienen a este país en busca de un mejor futuro para sus hijos. Pero aún cuando esta tradición es continuada por muchas familias a lo largo y ancho de Estados Unidos, tenemos a 11 millones de personas en este país que están indocumentados — que vinieron para mejorar sus vidas, para escapar de la opresión, para huir de violencia y pobreza desesperantes — y están siendo sistemáticamente excluidos de esa oportunidad.

En 2008 yo viajé a los campos tomateros del sur de Florida y me reuní con trabajadores migrantes que recibían salarios de inanición por una labor agotadora y eran explotados despiadadamente. Después de esa visita, yo invité a Washington a los líderes de la Coalición de Trabajadores de Immokalee para atestiguar ante una audiencia del Senado y confrontar a los productores sobre sus abusos laborales. Como resultado del enorme esfuerzo comunitario de esta coalición, las condiciones laborales en Immokalee mejoraron y los trabajadores recibieron aumentos en sus salarios.

Pero, ¿cuántos más pueblos como Immokalee existen?

Muchos en la comunidad empresarial han propuesto una expansión masiva al programa del trabajador huésped como respuesta a la cuestión inmigratoria. Esa no es la solución apropiada. Como ya ha sido documentado por el Centro Legal para la Pobreza Sureña, los empleadores constantemente han engañado timado a los trabajadores huéspedes en cuanto a susde sus salarios, los han privado de su libertad al apoderarse de incautando sus documentos, les han obligado a vivir en condiciones infrahumanas, y les han negado beneficios médicos por lesiones laborales.

Es hora de que esta injusticia termine.

No podemos y no debemos proponer la redada de millones de hombres, mujeres y niños — muchos de los cuales han vivido aquí por años, contribuyen a nuestra sociedad, y están integrados al tejido de la vida estadounidense — para echarlos del país injustamente. Es categóricamente inaceptable escuchar tantas voces insistiendo que un sinnúmero de niños que cruzaron nuestras fronteras el año pasado principalmente de Centroamérica, desesperados, vulnerables, y sin padres, fueran regresados a los países de los que huían. Tristemente, muchas de estas mismas voces ahora proponen que Estados Unidos le dé la espalda a refugiados desesperados que están escapando de la violencia y el terrorismo en Siria. Éste no es el momento de sucumbir al racismo y a la intolerancia. No podemos permitir que nos divida la histeria antiinmigrante y xenofóbica que los candidatos presidenciales del Partido Republicano están agitando.

Los Estados Unidos de América siempre han sido un santuario para el oprimido. No podemos y no debemos evadireludir el papel histórico de este país como protector del vulnerable que escapa la persecución.

Establecer una política migratoria que acabe con la criminalización de las comunidades de minorías y mantenga a las familias unidas será una prioridad primordial de mi Administración. Nuestra política migratoria pondrá a la santidad de la familia en primer plano y estará centrada en los derechos civiles, humanos y laborales. Con acciones audaces que transporten a nuestra nación hacia políticas migratorias de sentido común, podremos revertir el declive de nuestra clase media, permitir que Estados Unidos compita económicamente en el Siglo XXI, y construya sobre los más fuertes cimientos de nuestra tradición de celebrar la diversidad y utilizarla para el bien común.

EL PLAN

En 2013, el senador Sanders votó a favor del proyecto por la reforma migratoria integral que hubiera legalizado a millones de aspirantes a la ciudadanía estadounidense. Esa legislación, cabe aclarar, contiene una serie de acuerdos que ahora deberían ser rechazados. Bajo la Administración Sanders, una solución legislativa para modernizar nuestro sistema migratorio tendrá la más alta prioridad. Asimismo, el senador Sanders no va a esperar pasivamente a que el Congreso actúe. Al contrario, durante los primeros 100 días de su administración, el senador Sanders trabajará para aplicar acciones ejecutivas profundas para lograr lo que el Congreso ha fallado en realizar y edificar sobre las órdenes ejecutivas del presidente Obama.

Desafortunadamente, la política exterior de nuestra nación hacia América Latina ha hecho que los problemas económicos y políticos empeoren. Los proponentes del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés) argumentaban que el comercio sin restricciones irrestricto serviría para mejorar el nivel de vida en México y como resultado el flujo de inmigrantes indocumentados hacia nuestro país se reduciría significativamente. Como la historia ha demostrado, lo contrario sucedió. Después de la ejecución del NAFTA, la cantidad de mexicanos viviendo por debajo de la línea de pobreza ha incrementado por más de 14 millones. No es sorpresa entonces que hayamos presenciado un incremento de 185 por ciento en el número de inmigrantes indocumentados procedentes de México entre 1992 y 2011.

Una revolución política que movilice a millones de estadounidenses incluyendo a los latinos y demás inmigrantes asegurará que el Congreso actúe en apego a lo que desea la mayoría de los estadounidenses — políticas que reformen nuestro sistema migratorio de forma integral y compasiva.

A través de legislación y acción ejecutiva, el Senador Sanders implementará una política de inmigración humana y segura que logrará:

1. DEPORTACIÓN Y DETENCIÓN

El crecimiento del mecanismo de la detención y deportación del inmigrante y la expansión de la militarización fronteriza ha perpetuado políticas injustas y ha resultado en la separación de cientos de miles de familias migrantes.

APLICACIÓN DE LA LEY MIGRATORIA
DETENCIÓN

ONCE MILLONES DE NUEVOS ESTADOUNIDENSES

El senador Sanders utilizará el camino a la ciudadanía para la población indocumentada como un eslabón principal de un nuevo sistema migratorio compasivo, y no como un pretexto para incrementar la aplicación de leyes que destruyen familias. Reconociendo el difícil terreno para lograr legislar una solución integral al obsoleto sistema migratorio de nuestra nación, el senador Sanders liderará una revolución política que movilice a millones de estadounidenses, en particular a los latinos y demás inmigrantes, para asegurar que el Congreso actúe en apego a lo que desea la mayoría estadounidense — una reforma migratoria integral y compasiva.

3. SEGURIDAD Y MILITARIZACIÓN FRONTERIZA

El senador Sanders opina que podemos garantizar que nuestras fronteras sean modernas y seguras. De hecho, él opina que debemos continuamente modernizar nuestras medidas de seguridad fronteriza y mantener esa seguridad, y al mismo tiempo proteger los derechos y necesidades de nuestras comunidades fronterizas. Las comunidades fronterizas tienen mucho que ofrecerle a la nación económica y culturalmente, pero estas contribuciones han sido atrofiadas o eclipsadas por un incremento negligente en la vigilancia fronteriza. Las comunidades a lo largo de nuestra frontera, particularmente la frontera Sur, se han militarizado y son patrulladas por una Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) altamente armada.

4. FLUJO FUTURO DE INMIGRANTES

Un sistema migratorio humanitario debe buscar honestamente la creación de canales viables y legales que coincidan con nuestras necesidades en el mercado laboral. Debemos reevaluar seriamente nuestras políticas de comercio foráneo e internacional tomando en cuenta los efectos que producen en la migración y en los trabajadores estadounidenses. Fracasar en ello contribuirá a flujos futuros que serán extremadamente difíciles de enfrentar, incluso para los sistemas mejor diseñados.

5. ACUERDOS DE COMERCIO EQUILIBRADOS

A lo largo y ancho del mundo la inequidad es reconocida como el motor principal detrás de la migración. Esta desigualdad no se genera orgánicamente y Estados Unidos debe ser introspectivo sobre el papel que en ello jugamos. Por ejemplo, el mal concebido NAFTA, devastó muchas economías locales y orilló a millones a tener que migrar.

6. INTEGRACIÓN DEL INMIGRANTE

La integración dentro del gran mosaico estadounidense es extremadamente importante. Sin embargo, nuestras normas de integración del inmigrante, muy seguido carecen de prioridad en nuestro discurso nacional, gravitan hacia la asimilación forzosa y, aún cuando nuestra sociedad se ha vuelto más inclusiva, proveen poco apoyo, dirección, o siquiera un camino de bienvenida para convertirse en ciudadano estadounidense.